Custodia compartida. A pesar de que en la mayoría de las ocasiones se le sigue otorgando la custodia únicamente a la madre, cada vez es más la tendencia a asimilar que la misma sea compartida entre ambos progenitores. Ello corresponde al interés del menor, ya que es muy beneficioso para él seguir haciendo vida con ambos progenitores.

          La custodia compartida es la situación legal en la que la custodia de los hijos recae sobre ambos progenitores. Y de esta forma se les confiere a ambos progenitores la oportunidad de custodiar a los hijos con los mismos derechos y deberes tras una separación o divorcio.

          Ello permite que los hijos puedan convivir con ambos progenitores y que estos puedan garantizar sus derechos, como pueden ser el derecho a la educación o de alimentos.

          Tradicionalmente, en caso de separación o divorcio de los padres, la custodia de los hijos era concedida en exclusiva a la madre, conservando ambos progenitores la patria potestad. Esta situación actualmente está cambiando, ya que cada año es más frecuente que se establezcan más custodias compartidas, principalmente cuando el divorcio o separación se hace de manera contenciosa, aunque siguen siendo pocos los casos de custodia compartida comparativamente hablando con el resto de los países de Europa.

          Con la custodia compartida, lo que se intenta es que los niños se desarrollen sin perder a ninguno de los referentes, ni el paterno ni el materno, en una reestructuración integradora de la familia, donde todos los miembros mantienen una relación continuada, responsable y sin asimetrías. Esto no quiere decir que los progenitores deban vivir juntos.

          En Don Divorcio informamos de las ventajas sobre la custodia compartida, porque con la custodia compartida se consigue que la ruptura sea menos traumática para los menores, ya que de este modo pueden disfrutar de ambos progenitores en mayor medida que con la custodia monoparental, y se minimizan las posibilidades de la alienación parental, el riesgo de chantaje emocional entre progenitores e hijos y de la desafectación de los menores respecto de uno de los progenitores.

          En este sentido, el/los menores también tienen menor riesgo de sufrir sentimientos negativos, como por ejemplo el abandono, ya que su vida es más parecida a la anterior a la separación. No se cuestiona la idoneidad de ninguno de los progenitores. Además, se evitaría la parentificación, es decir, que los hijos asuman más responsabilidades de las que deberían, al asumir el papel de padre o madre.

          Finalmente, todo lo anterior expuesto hará que exista una mayor comunicación entre los padres y que se involucren más en la vida de sus hijos. Esto hace que el niño vea la situación de negociación como un modelo de conducta que luego aplicará cuando sea adulto.

          Para cualquier duda sobre la custodia compartida, puede dirigirse a nuestros abogados expertos en derecho de familia de Don Divorcio.

 

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