Las bondades del divorcio de mutuo acuerdo

Las bondades del divorcio de mutuo acuerdo

 

Se suele relacionar el divorcio de un matrimonio como una ruptura dolorosa y un trámite extenso y costoso, pero no siempre es así. El divorcio puede ser de dos tipos: contencioso, que es el inicialmente descrito, pero también puede ser de mutuo acuerdo, siendo amistoso y sin tantos conflictos ni dilataciones en el tiempo. Ambos tipos de procedimiento no son exclusivos para matrimonios sin hijos, sino que también puede acogerse habiendo hijos nacidos en común.

El divorcio de mutuo acuerdo destaca por diversas bondades con respecto al divorcio contencioso, pudiéndose resumir en estas características:

1- Mutuo acuerdo y libertad de pactos.

Como su nombre indica, permite a ambas partes alcanzar un acuerdo total en cada uno de los conceptos recogidos en el Convenio Regulador. No solamente conduce a que el divorcio se haga en buena armonía, sino que permite alcanzar múltiples acuerdos satisfactoriamente. Hay que tener en cuenta que en Convenio Regulador no solamente se recoge el divorcio como tal, sino que también se regula, según el caso concreto, la pensión compensatoria, guardia y custodia de los menores, régimen de visitas, vivienda de la familia y pensión de alimentos de los hijos si los hubieran, entre otros aspectos.

Gracias a esta vía, permite no solamente a evitar el sufrimiento de los cónyuges, sino también el del resto de los seres queridos que le rodean y se preocupan, incluyendo a los hijos. Conduciéndolo por el contencioso sería más complejo alcanzar y cerrar un acuerdo exitoso para ambas partes.

2- Sencillez y económicamente más barato.

Debido a que todo se tramita amistosamente, evita tener que producirse enfrentamientos judiciales innecesarios, siendo a nivel económico menos costoso y más rentable.

3- Ágil y rápido.

Otra gran ventaja es que, junto a este ahorro económico, es un procedimiento que destaca por su celeridad y, permite resolverse en un plazo medio de 6 a 8 semanas hasta su aprobación judicial. En cambio, la vía contenciosa permite que el divorcio se dilate en el tiempo, ya que se puede extender fácilmente a un año o más, según los puntos conflictivos.

4- Permite ahorrar futuros procedimientos.

Al solicitar el divorcio de mutuo acuerdo también se permite incluir la liquidación del régimen matrimonial, siendo la más habitual, el régimen de sociedad de gananciales. Si se tramita posteriormente no solamente supondría gastar más dinero, sino que sería un procedimiento excesivamente lento y, con casi total probabilidad, conflictivo. Por eso, es recomendable que si se produce un divorcio de mutuo acuerdo se aproveche para pedir la liquidación a su vez.

5- Procedimiento adaptable.

Otra gran ventaja, es que si en ocasiones, los cónyuges, a la hora de divorciarse suelen plantear demanda contenciosa, pero en el proceso se suelen arrepentir por diversos factores, pueden reconducirlo finalmente a la vía amistosa sin mediar juicio. El concepto de adaptable se debe a que, a pesar de plantearse inicialmente por contencioso, se puede reconducir o adaptar a mutuo acuerdo, con consentimiento de todas las partes, para obtener los beneficios anteriormente citados.

6- Divorcio notarial.

Opcionalmente, la vía del mutuo acuerdo abre la posibilidad incluso de que, en el caso de divorciarse de mutuo acuerdo y no haber hijos menores de edad o que dependan de los progenitores, tramitarse vía notarial, aunque según el caso concreto, puede ser más rentable o más costoso.

Por todo ello, si necesitas asesoramiento o que te tramitemos tu caso de divorcio cuenta con nosotros. En Rojano Vera Abogados estudiaremos las diversas vías posibles y gestionaremos la solución más acorde a su caso para encontrar una solución exitosa, ágil, profesional y económica.

 

Para cualquier consulta o aclaración pude contactar con nosotros mediante el teléfono de la parte superior o mediante la web www.rojanovera.com o www.dondivorcio.com

¿Cuándo tengo derecho a la pensión compensatoria?

¿Cuándo tengo derecho a la pensión compensatoria?

Cuando se produce una crisis matrimonial, puede ocurrir que una de las partes vea perjudicada su situación respecto a la que tenía con anterioridad a la separación o divorcio. En estos casos, se permite que dicho cónyuge perciba una compensación para mejorar la situación de desequilibrio económico, la cual podrá consistir en una pensión temporal o por tiempo indefinido, o en una prestación única, según se determine en el convenio regulador o en la sentencia que emita el juez. Es la llamada pensión compensatoria.

Como se observa de la definición anterior, la pensión compensatoria es perfectamente indiscriminada, lo que significa que puede ser percibida por cualquiera de los cónyuges. En este sentido, se pretende que aquella parte que ha dedicado su vida a un matrimonio que ha dejado de existir, con independencia de que sea hombre o mujer, y que ha visto perjudicada su posición, pueda compensarla económicamente.

Dicha compensación económica vendrá determinada por los cónyuges en el caso de que hayan conseguido alcanzar un acuerdo o, en caso contrario, el juez, en su sentencia, determinará el importe de la misma. Para dicha valoración, el juez tendrá en cuenta algunos aspectos, como la cualificación profesional y las probabilidades de acceso a un empleo, la dedicación pasada y futura a la familia o la duración del matrimonio y de la convivencia conyugal. Por eso, no surgirá tal derecho cuando ambos tengan bienes propios o ingresos suficientes que les permita mantener un nivel de vida similar al anterior a la crisis matrimonial.

El montante de la pensión se materializa, generalmente, en la percepción de una cantidad periódica y fija de dinero, si bien también es posible que consista en un porcentaje sobre los ingresos obtenidos por el ex cónyuge obligado a abonarla.

Por otro lado, es conveniente señalar la necesidad de existencia de matrimonio previo para que pueda surgir el derecho a la pensión compensatoria. Ello implica, en principio, que las parejas o uniones de hecho no tienen derecho a la percepción de dicha compensación económica. Sin embargo, en algunos supuestos, se admite la llamada pensión reparadora, siempre que la pareja de hecho se encuentre reconocida judicialmente y que realmente exista el desequilibro económico.

Finalmente, es totalmente posible que, en cualquier momento, se acuerde la sustitución de la pensión compensatoria que las partes hayan fijado o que se haya establecido judicialmente, por una renta vitalicia, el usufructo de ciertos bienes o la entrega de un capital en bienes o en dinero.

Por ello, en caso de encontrarse inmerso ante un problema relativo a la pensión compensatoria, puedes contactar con nosotros. En Rojano Vera Abogados estudiaremos las diversas vías posibles y gestionaremos la solución más acorde a su conflicto para encontrar una solución exitosa y profesional.

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Mi hijo ya no estudia ni trabaja

Mi hijo ya no estudia ni trabaja

LA EXTINCIÓN DE ALIMENTOS POR MALA CONDUCTA DEL HIJO MAYOR

Son frecuentes los casos en que los padres se separan o divorcian donde hay hijos comunes, pero cada vez más se dan que los hijos mayores perciben la pensión de alimentos establecida por sentencia o convenio regulador mientras no buscan trabajo, no cursan formación académica o ni siquiera se esfuerzan en sus estudios.

Una muestra de ello es la reciente Sentencia de la Sala Civil del Tribunal Supremo (STS 395/2017, de 22 de junio de 2017), donde no solamente se procede a la extinción de la pensión alimenticia que percibía el hijo mayor de edad, sino incluso la contribución al alquiler.

En la sentencia se indica que en el hijo común percibía una alta cantidad en concepto de pensión de alimentos decretada por la sentencia de divorcio de los padres, además del pago del alquiler y gastos relativos a la vivienda que ocupaba el hijo. Normalmente una de las causas para extinguir la pensión de alimentos suele radicar en que precisamente al alcanzar la mayoría de edad el hijo no trabaja pero tampoco continúa con su formación académica. La sentencia de este caso no es exactamente tal precisión, sino que hay particularidades y precisiones que la diferencian: el hijo mayor no trabaja, cursa estudia pero es pésimo estudiante y no se ha esforzado en sacar sus estudios correspondientes a su edad.

El caso particular señala que el hijo sigue conviviendo con su madre, ha conseguido acabar los estudios de la ESO con 20 años, cuando la edad normal está fijado en los 15-16 años, con mal expediente académico. Además, en los años posteriores existen dos años al menos que ni siquiera se había matriculado absolutamente en nada y, una vez se inició este procedimiento judicial, se matriculó sin que constara aprovechamiento por su parte.

En la sentencia referida se dictó la extinción de la pensión de alimentos del hijo mayor. Por lo tanto, la particularidad de este asunto que ya venía recogida en el propio artículo 152 del Código Civil no es por no trabajar ni estudiar, sino por la propia mala conducta del hijo mayor o falta de aplicación al trabajo.

Pero estos casos donde el hijo mayor de edad no solamente no trabaja ni estudia, conocido como ni-ni, no es causa única de las extinciones de alimentos, sino como se ha podido explicar hay otras causas recogidas en el precepto 152 del Código Civil que permiten que la extinción se produzca, evitando la situación de aprovechamiento, perpetuidad y dependencia económica «vitalicia» del hijo. Cada vez hay más sentencias que recogen casos similares donde se pronuncian a favor de la extinción de alimentos.

Si eres separado/a o divorciado/a, tienes hijos mayores de edad en similares situación y quieres acabar de una vez con esta situación, requiriendo modificación de medidas por este u otro motivo, póngase en contacto con nosotros. Los abogados expertos en derecho de familia de Don Divorcio analizarán y estudiarán las distintas alternativas y soluciones posibles a su caso particular, defendiendo sus intereses con rigor y celeridad.

 

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Mi ex me reclama la pensión de alimentos

Mi ex me reclama la pensión de alimentos

LÍMITES DE LA PENSIÓN DE ALIMENTOS Y POSIBILIDAD DE OPOSICIÓN A SU EJECUCIÓN.

  Ante una separación o divorcio del matrimonio hay que saber que si hay hijos comunes pertenecientes al matrimonio, por mutuo acuerdo a través del Convenio Regulador o por contencioso en la sentencia, se fijarán múltiples situaciones y atendiendo a diversos factores, siendo entre ellas la pensión de alimentos a favor de los hijos. El problema es que en esa sentencia en ocasiones no suele fijar hasta cuándo hay que prestar alimentos a los hijos y, se da en la mayoría de los casos, que por desconocimiento de quien tiene obligación de prestarlos, puede haber circunstancias que permita extinguirse.

           La pensión de alimentos regulado en los artículos 142 y siguientes del Código Civil, consiste en el deber que tiene el alimentante de prestar unos alimentos a favor del alimentista quien tiene el derecho a recibir y exigir dichos alimentos, para asegurar la supervivencia de los hijos afectados. Se entiende por alimentos todo lo indispensable para el sustento, vestido, habitación y asistencia médica.

           Se tiende a creer que esa obligación de prestar alimentos por parte de los padres o progenitores solamente afecta durante la minoría de edad y que se extingue cuando los hijos alcancen la mayoría de edad, pero en la realidad es que esa creencia es errónea, ya que incluso cumpliendo los 18 años o más esa obligación sigue manteniéndose, bien porque los hijos siguen cursando estudios y/o por no ser económicamente dependientes, al no trabajar y tener recursos propios.

           La Ley no fija ningún límite, por tanto, en cuanto a la edad para obligar esa pensión alimenticia, pero sí que establece circunstancias que permiten la extinción de la pensión, entre las cuales se incluyen fallecimiento del alimentista, cuando la capacidad económica del obligado a dar alimentos se haya reducido de tal manera que no pueda satisfacerlos sin desatender las necesidades propias y de su familia, o bien, incluso si los hijos o el progenitor no custodio ocultan la situación actual de éstos (trabajan y ya no estudian).

           Por ello, para extinguirse la pensión de alimentos habrá que solicitar ante el Juzgado correspondiente modificación de medidas, alegando y acreditando las causas del por qué no procede seguir prestando alimentos a los descendientes o hijos.

           En algunas ocasiones, incluso el obligado a prestar alimentos no cumple con su obligación y la parte contraria, incluida los hijos que ya alcanzaron la mayoría de edad, exigen al Juzgado una demanda de ejecución de alimentos. Si bien, ante la misma el afectado y obligado a prestar alimentos puede oponerse a la ejecución de alimentos por enriquecimiento injusto, que podría darse en diferentes actos, sirviendo el siguiente caso de ejemplo:

           Si en el Convenio Regulador se estableció una pensión de alimentos a favor de los hijos mientras convivan en el domicilio familiar con su otro progenitor, puede ocurrir que algunos de ellos exijan al obligado de prestar alimentos mediante demanda ejecutoria dicha obligación, pero puede ocurrir que del hijo que lo exija, las circunstancias ya no se ajustan a la realidad, por vivir fuera del domicilio e incluso tener familia propia y recursos económicos.

           Ante esos casos podrán oponerse a la ejecución de alimentos y, a su vez, interponer demanda de modificación de medidas, preferiblemente con anterioridad, para que se extinga la pensión. A su vez, para el caso que sirve de modelo explicativo, demanda de reclamación de las cantidades que no debieron cobrarse por producir un enriquecimiento injusto en favor del progenitor custodio.

           Por lo tanto, se ve que las cuestiones de pensión de alimentos son complejas y que se pueden dar un gran elenco de posibilidades donde la obligación ya no debería existir, requiriendo modificación de medidas e incluso oponerse a la ejecución de alimentos en casos concretos.

           Por ello, en caso de encontrarse inmerso ante un problema relativo a la pensión de alimentos, puedes contactar con nosotros. En Rojano Vera Abogados estudiaremos las diversas vías posibles y gestionaremos la solución más acorde a su conflicto para encontrar una solución exitosa y profesional.

 

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Me he quedado sin trabajo y no puedo hacer frente a la pensión alimenticia

Me he quedado sin trabajo y no puedo hacer frente a la pensión alimenticia

           Cuando se produce una ruptura del vínculo matrimonial o pareja de hecho suele acabar con una sentencia de divorcio, separación o relaciones paterno-filiales, donde se establecerá bien por contencioso o mutuo acuerdo un Convenio Regulador, fijándose la regulación de diversos aspectos relevantes regulados en el artículo 90 del Código Civil, como son:

 

            – Patria potestad, guarda y custodia de los menores si hubieran.

            – Régimen de visitas, comunicaciones y estancias de los hijos si hubieran y el de los abuelos.

            – Uso de la vivienda familiar y ajuar doméstico.

            – Pensión compensatoria si procediera.

            – Cargas matrimoniales y deudas.

            – Pensión de alimentos y gastos extraordinarios si hay menores.

            – Liquidación del régimen matrimonial correspondiente.

 

            Todas estas situaciones se tendrá en cuenta en función de las circunstancias personales y económicas de cada uno de los cónyuges en el momento de la ruptura. El problema es que, con el paso del tiempo y por diferentes acontecimientos, puede haber variado su situación y hace difícil o incluso imposible poder cumplir lo establecido en el Convenio Regulador. En esos casos se recurren a las demandas de modificación de medidas.

            El proceso de modificación de medidas está regulado en los artículos 775 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil, consistente en solicitar cambiar todas o alguna de las situaciones citadas previamente por no ajustarse a la realidad actual y quedando anticuadas, habiendo modificado sustancialmente alguna circunstancia relevante que motivaron tal regulación en su día. Esos cambios sustanciales pueden ser diversos, pero suelen ser circunstancias personales y/o económicas. Sirva de ejemplos los siguientes, siendo a su vez los más frecuentes:

 

            1º Situaciones de custodia exclusiva por problemas del menor con el progenitor que ostenta la custodia, o algún cambio circunstancial que requiera el cambio de custodia al otro progenitor o incluso que posibilite la custodia compartida.

            2º Cambio de domicilio de alguna de las partes o incluso de localidad, municipio o incluso país, para régimen de visitas, comunicaciones y estancias de los hijos.

            3º Extinción de la pensión de alimentos de los menores por ser independientes económicamente, no estudiar ni trabajar o incluso modificar la cuantía de la pensión alimenticia por cambios económicos (paro, desempleo, menor renta durante los últimos años) o personales (nacimiento nuevo hijo con nueva pareja).

            El procedimiento de modificación de medidas se puede hacer tanto de mutuo acuerdo (más rápido y económico), o contencioso (será más caro pues cada progenitor tendrá que nombrar abogado y más largo en el tiempo).

            Si necesitas iniciar un procedimiento de modificación de medidas contacte con nosotros. En Rojano Vera Abogados encontrarás asesoramiento profesional a todas sus dudas, estudiando individualmente su caso y las vías posibles, así como gestionar y tramitar con celeridad su situación.

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